TEMPORADA CARGADA DE GRANDES OBJETIVOS 1


  No siempre se puede conseguir todo lo que uno se propone , pero sí que se puede  disfrutar de los logros y aprender de los fracasos.

Cuando alguien se plantea acabar un Ironman, un reto personal, uno solidario ó batir récords mundiales se mete en un lío muy gordo. Todo empieza a girar en torno a esa idea, ese sueño se empieza a extender dentro  cómo un veneno… cuanto más te agitas más rápido hace efecto y se expande en todo  tu cuerpo. Lo mejor es que no hay antídoto conocido: una vez que has pensado en la posibilidad de realizarlo,  estas atrapado y sólo queda llevarlo a cabo. 
 Sin duda son esos momentos de dar el paso y comunicarlo al resto de tu familia, equipo y amigos los que refuerzan el camino sabedor de que no hay vuelta atrás. Tu postura es firme, lo has meditado bien y sabes más o menos a lo que te enfrentas aunque no conoces con exactitud el resultado final…“las dudas”, que a pesar de nuestra experiencia siempre aparecen.
  Es eso lo que nos atrapa, nos asusta, nos condiciona,  pero desde luego y sobre todo, nos mantiene en alerta. Ese temor es un sentimiento natural y es la antesala del éxito. De eso trata esta entrada,  mostrar y demostrar las distintas fases en las que se desarrolla un acontecimiento que sin duda va a cambiar tu vida, y la del resto de integrantes que te acompañarán en ese duro, largo, excepcional y motivante proyecto,  en el que empiezas a pedalear montaña arriba,  donde intuyes el final de la misma, vislumbras las curvas a lo lejos, pero donde el desnivel y los porcentajes son mayores y el final está más lejos de lo que en un principio habías planeado.
A partir de ese momento seremos “Caminantes de la vida”.

Récord Mundial de la Hora Duo. 2012
Coincidí con Rubén Ruiz, (Récord Nacional de la hora master 30) en el carril bici de Colmenar (Madrid), en uno de mis entrenamientos. Fue lo típico entre gallos: unos hachazos intentando dejarnos el uno al otro para después de  un buen calentón,  cuando ya no podíamos más, pasar a presentarnos reconociendo la fortaleza del otro. 

 Son esos encuentros que te marcan y que me hacen preguntarme sobre lo duro que le debió resultar la consecución de su récord y lo difícil de una disciplina desconocida para mi, cómo era  el ciclismo en pista.

 Coincidimos una segunda vez y fue allí donde Rubén y yo vimos la posibilidad de hacer algo juntos, de unir nuestras experiencias y crear algo nuevo para fomentar el ciclismo de pista. Días después Rubén me  hizo la “proposición deshonesta” de establecer el Récord Mundial de la Hora Duo.

 Desde el principio ha sido un proyecto novedoso y lleno de todos los ingredientes que se le puede pedir  a una gran aventura: hacer camino, que sea pionero , compañerismo , descubrimiento , originalidad, aprendizaje….
Se trataba de recorrer el máximo de kilómetros en una hora, dentro de un velódromo, pero con el aliciente de que seríamos dos ciclistas dándonos relevos cada vuelta. Algo que no se había hecho nunca en España y que nos llenaba de entusiasmo y a la vez nos ayudaba a los dos en nuestros próximos objetivos de la temporada. Buscar la fecha idónea que nos viniese bien a los dos fue complicado pero cuando hay ganas todo se consigue.

Casi sin darnos cuenta el 09 de septiembre del 2012 a las 19:00 horas estábamos los dos en la línea de salida en el velódromo de Galapagar.

 Es en esos momentos, antes de la cuenta regresiva, que he podido vivir tantas veces en mi carrera deportiva, me vinieron de golpe los recuerdos de cómo había llegado a ese momento.

Hicimos un dossier donde marcábamos los objetivos, plasmamos nuestros logros, nuestros apoyos y se lo presentamos a José Luis, el Concejal de Deportes de Galapagar. 
 Logramos un escenario perfecto para nuestro proyecto. Las jornadas dentro del velódromo se sucedieron y aunque nos hubiese gustado coincidir más tiempo a los dos, teníamos el justo para adaptarnos el uno al otro y lo supimos aprovechar.

 Aunque todo no fue así de fácil… Primer día en el velódromo: Llegué con muchas ganas de demostrar lo que valía,  mucha ilusión por empezar a rodar en el, pensando que  sin aire se tenía que volar, casi sin dar pedales. Pues compañeros…. nada más lejos de la realidad.

 La primera vez que vi el peralte me asuste bastante, es tremendo y piensas que la bicicleta no se puede sostener rodando por allí arriba. Mientras Rubén se cambiaba en los vestuarios yo empecé a rodar. Di cuatro o cinco vueltas por la parte baja y pensé: “esto está chupao”… A la siguiente vuelta cuando encaré la recta,  me subí por todo el peralte en la parte más alta y lo que descubrí es que con una bicicleta de carretera normal,  las bielas tocan en el peralte. Me hubiese gustado averiguarlo de otra manera pero desde luego es algo que no se me va a olvidar nunca.
 Caer desde arriba fue un susto muy grande y no por los rasguños, los ciclistas nos caemos a menudo y forma parte del juego. Es más por esa sensación de no poder controlar el entorno. Rubén al verme sonrió y me dijo: “ ¿ya te has caído?, no te preocupes a todos nos ha pasado lo mismo.” Reconozco que en las siguientes jornadas me costaba dar tres o cuatro vueltas antes  al velódromo para coger confianza y poder rodar por la línea negra que marca la cuerda.

 Otro hándicap  fue conseguir transformar mi bicicleta a piñón fijo. Fue más complicado de lo que yo pensaba en un principio. Todo pasó por conseguir una rueda lenticular de pista. Descubres que con quien tienes que contar no es con las instituciones regidas por gente que nos utiliza cada cuatro años, nada más que para lograr sus propios objetivos federativos y lo que de verdad impresiona es descubrir cómo personas anónimas siempre están dispuestas a ayudar desinteresadamente.

 Fueron muchos meses entrenando duro con una preparación compleja y específica para ir limando segundos al crono, preparando a conciencia el material con el que  conseguir bajar décimas al crono, en definitiva buscando nuestra recompensa en el esfuerzo más que en el resultado.
El resultado a nuestro trabajo: Rubén Ruiz y Fran Vacas establecieron el 09 de septiembre en el velódromo de Galapagar,  el Récord Mundial de la Hora DUO.
Durante 60 minutos Fran Vacas y Rubén Ruiz pedalearon en línea dándose relevos consiguiendo completar 178 vueltas al velódromo de 250 metros, estableciendo la  marca en 44.47 km por hora.
Dentro del ciclismo de pista la plusmarca de mayor prestigio es el récord de la hora. Es un objetivo muy tentador,  tanto para ciclistas profesionales cómo para amateurs a los que  ha fascinado durante más de 100 años y en la que han dejado su firma los más grandes campeones de la historia  cómo Coppi, Anquetil, Merckx, Moser, Obree, Indurain…
Hemos disfrutado con lo que hemos hecho, y viene a nuestra cabeza aquella frase que un día leímos,  “el mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”

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