DENIA VALLS DE LA MARINA. PRIMERA PARTE

“Tener el no camino como camino y la no limitación como limitación. Bruce Lee”

 La III marcha cicloturista Denia Valls de la Marina es ya asidua en mi calendario ciclista. 

 Es por eso que este, ha sido el segundo año que he aprovechado para hacer un entrenamiento de ultrafondo antes de acudir a ella, consiguiendo los objetivos que me había marcado.
 Es muy importante dentro de las etapas anuales del ultrafondo introducir de vez en cuando, entrenos del sueño y de la psique. Consiguiendo de esta forma afianzarnos en nuestros pasos hacia los objetivos, despertando en nosotros confianza y mostrándonos claramente el camino a seguir en los próximos meses.

 He podido trabajar y comprobar que mi resistencia al sueño cada vez es mejor y que consigo estar despierto durante 48 horas sin grandes problemas.
 La psique ha sido sin duda la que mejor he podido entrenar este fin de semana pasado. Psique proviene del griego “psyché” = “Alma” y es un concepto que designaba la fuerza vital de un individuo. Actualmente se ha convertido en la designación de todos los procesos y fenómenos que hacen la mente humana como una unidad. 
 También he podido comprobar que mi psique va en aumento y que logro acometer mayores empresas afianzando mis pasos, en este caso a través de mis pedaladas. 

Por todo esto el Jueves me levanté cómo todos los días a las 5:15 am para ir a trabajar. Después de una jornada laboral normal llegué a casa y dispuse todo para el largo entreno que tenía por delante. Madrid/Denia en bicicleta. 

 Después de cenar y con todo preparado en vez de acostarme cómo suele ser normal a las 0 horas del viernes emprendí viaje hacia Denia. Cerca de 500 km me separaban de mi objetivo.
 Puesto en marcha y a los 3 km descubro que me escuecen los ojos, y caigo en que me he olvidado las gafas, media vuelta y a por ellas… 

En las primeras subidas que tiene la ruta en el casi puerto “la Marañosa” percibo la bicicleta pesada, normal, bolso delantero con un cambio entero, baterías de repuesto, comida, toallitas, una cámara y bombona de aire de más por si acaso, etc… hacía que llevase 3 kg de más sobre la Kalibur. 

 En las segundas subidas me cae una tormenta durante 15 minutos que me deja totalmente empapado. Sabía que iba a llover pero uno siempre tiene la esperanza de librarse y que el hombre del tiempo se equivoque, esta vez se cumplieron las previsiones y rodé empapado desde Chinchón. 

 Serían las 02 de la mañana, la idea fue no cambiarme y dejar que el aire me secase, y guardar el cambio de ropa por si la lluvia volvía a parecer durante el día. Pero no pudo ser y a eso de las 04 de la mañana los tiritones de frío hacían muy difícil la conducción. 
 Paré debajo de un puente de la N-301. Parecía una tienda de todo a un euro, desparramada toda la ropa, todo mojado, a oscuras, ¡menuda estampa!, la verdad es que mi pensamiento era al contrario de lo que os podáis imaginar, para el resto de ciclistas que en los días de lluvia prefieren hacer ciclismo de salón, (vamos rodillo) y no utilizar esos carísimos chubasqueros de 200 euros con goretex que tienen muy bien guardados en el armario. 

 Llamarme masoca o loco, pero vivir sensaciones es de lo mejor que nos puede suceder en la vida, y se me venía a la cabeza aquella frase que una vez leí de Bod Dylan: “Estoy aquí fuera, a mil millas de mi casa, andando un camino en que otros hombres han sucumbido.” 

 Proseguí camino logrando a duras penas entrar en calor ya que hacía bastante frío. El suelo mojado, las nubes me precedían y para aquel entonces la bici totalmente llena de barro con los típicos ruidos de la cadena y piñones con poca grasa. 

 Entraba en algún pueblo para cargar los bidones de agua, ya que las gasolineras estaban todas cerradas a mi paso. A la vez iba tuiteando mi posición para que Ruth y los demás incondicionales pudieran seguir mis andanzas. 

 Muy poco tráfico y con viento lateral al que pude sacar partido, nada que ver con el vendaval que soporté el año pasado. Aun así mi objetivo no ha sido batir el tiempo del año pasado y más bien ha sido experimentar sensaciones y probar las luces, alimentación, la Kuota Kalibur, el Gps Xplova… olvidándome de sacar buenas medias y concentrándome en no castigar mucho las piernas. 

En este entrenamiento utilicé la frase que tanto me gusta de Khalil Gibran: “La tortuga puede hablar más del camino que la liebre.” 

 Una vez que amaneció el tráfico fue siendo mayor y a mi paso por Albacete, haciendo caso omiso al Xplova, me metí por una vía de servicio que estaba en obras y que me alejó varios kms de mi ruta. Cosas que pasan y que hay que intentar que no nos crispen. Se da media vuelta descubierto el error y a seguir dando pedales. Lo mismo me sucedió al llegar a Ontiyent, me equivoqué y dirección a Montaverner pasé por unos cuantos pueblos que me debía de haber ahorrado. 

Al final llegué a Denia a las 17:45 del viernes con 476 kms en las piernas y una grata experiencia donde he podido descubrirme mucho mejor a mí mismo. Comida en el bar Borabora, y recogí la bolsa que Angel me había llevado con ropa y demás a Denia para estar decente el fin de semana en Denia.


 Después de una ducha calentita y reparadora, salimos a Cenar por Denia una buena grupeta de la que prefiero omitir nombres por mi mala memoria. Después tomamos algo más en los locales de la zona. El resultado fue que me acosté a la 01:30 del sábado consiguiendo un total de 44 horas de gestión del sueño. Objetivo conseguido.

2 Responses to “DENIA VALLS DE LA MARINA. PRIMERA PARTE”

Impresionante!!
Muy grtande y una referencia es tu trabajo para mi.
Muchos animos.

FRAN VACAS dijo...

Muchas gracias Clinton,
y mucha suerte en tu super reto, muy atractivo.

Tu puedes!!!!!

Saludos
Fran Vacas