CUANDO LA APUESTA ES GRANDE...

Me traigo una montaña de vivencias y de experiencias  de los días pasados en Francia.Todo preparado y el viernes ponemos rumbo hacia Paris a eso de las 5:30 horas.
Me acompañan Manolo Morente, Manuel Vallez y Guillermo, los tres experimentados breveteros. Nos metemos 1500 kms en coche hasta llegar al hotel en Francia.  Casi nada…
Los hacemos con paradas donde siempre picamos algo y más si es un pastel hecho por Ruth especialmente para la ocasión.

Llegamos ya casi de noche, saludamos a los amigos  Valencianos de Masamagrell y al amigo Mario que ha venido con Antonia su mujer con su Madre y con su hijo Mario Terremoto, jajajaja.  A la cama que estamos cansados.
El sábado es el día en el que tenemos que pasar la revisión a las bicicletas. La tenemos todos los del grupo a las 17:15 horas.  Mientras, hemos comido en un restaurante del cual salimos casi con más hambre pero con menos dinero. 

Nada más empezar la revisión la primera en la frente.  Me echan para atrás por que no vale mi chaleco reflectante. Al final correré con el que me deja Manolo Morente.  La Ceepo Viper es fruto de muchas fotos y de todas las miradas.  Comparada con las bicicletas normales la Ceepo les parece galáctica.






La verdad es que están siendo horas bastante estresantes. De preguntar mucho por lo que me encontraría y de cambio de planes constantemente sin decidir una estrategia de carrera clara.
Toca montar la bici y decidir que me llevaría. Apuesto por salir con los primeros a pesar de que todo el mundo me indica de lo imposible del objetivo. La diferencia entre ellos y yo, es el coche de apoyo. Mientras a ellos les darán sus bidones en un santiamén yo tendré que andar rellenando por los puestos de control. Lo mismo pasará con la comida.  Por lo tanto tengo que cargar con ropa, chubasquero, guantes de invierno, comida a raudales, tres bidones que hacen un total de litro y medio y una botella de medio litro en el maillot.
La salida la tengo a las 16:00 horas y me han comentado las colas que se forman con lo cual estoy a las 12:00 horas en el Polideportivo . Es de locos, ya tengo delante de mí  más de 100 participantes… todo esto medio de pie medio tumbado haciendo tiempo y viviendo el ambiente. A eso de las 14:00 horas empezamos a apretarnos ya que a las 14:30 horas nos dan acceso a las instalaciones. Es cuando descubro lo bien planificado que lo tienen los que esperan llegar primeros.  Sus acompañantes con paraguas les protegen del sol y les pasan sillas plegables para que no estén de pie, también reciben  agua. No es uno ni dos, es la tónica general. Los demás primerizos estamos de pie hasta la hora de la salida bajo el sol y sin poder movernos del sitio. Las cacharras del agua van bajando de nivel a pesar de estar racionando el líquido.  Sé que hasta el km 140 no hay avituallamiento y que el ritmo del pelotón no me dejará pararme a repostar en ninguna fuente. Charlando con tres amigos Catalanes, les comento mis intenciones y  me dejan colarme para salir en la primera remesa de 400 ciclistas.
3, 2, 1 y go, empieza la 17 edición de la PBP. Muchos nervios, antes del km 3 caída de 3 ó 4 participantes, jodo se han debido hacer daño. Voy bien colocado en el pelotón y veo que la prueba es controlada por un coche y dos motos con lo cual me relajo, hasta que no nos den rienda suelta no hay que ponerse nervioso, otra caída, la verdad es que vamos muy fuerte y la carretera está llena de trampas, badenes, baches, estrechamientos, no se puede perder atención y la gente se cruza de cualquier manera.  Hace calor y bebo, sé que con el líquido que tengo no llego al primer control pero es lo que hay. Otra caída, me voy acojonando y me quedo rezagado al final del pelotón donde tengo mucho margen de maniobra. Otra caída!!, ya hemos salido del casco urbano y vamos atravesando pueblos a gran velocidad, el paisaje es precioso pero sólo lo puedo observar de refilón, toda mi atención va en la cabeza del pelotón y los continuos adelantamientos  en las bajadas todos van cómo balas para clavarse en las subidas donde sin apretar me veo en puestos delanteros del pelotón.
Se atisba el primer avituallamiento km 140. Veo cómo los componentes del pelotón tiran sus bidones y se dirigen hacia las autocarabanas y coches de apoyo donde no tardan más de 3 segundos en repostar. Ponen pie a tierra se cargan con 3 bidones y tiran… yo veo una gasolinera y paro. Compro 3 botellas de medio litro de Powerbar y consigo pagar con cierto nerviosismo ya que la señora de delante no tiene prisa.  Recargo los bidones y emprendo la persecución del pelotón.  Me cuesta más de 40 minutos darles caza. He pedaleado duro para pillarlos y me he hidratado consumiendo la mitad del líquido que llevaba.  Ha sido un calentón de los buenos…
Me pongo a rueda pero veo que en el siguiente control tengo que parar más, hartarme de beber y llenar a tope las cacharras. Llegamos y se repite el mismo recital, sellamos rápidamente y me voy al otro recinto donde está el agua, cuando salgo ni una bici, sólo la mía.
He perdido unos 10 minutos respecto al pelotón. Empiezo la segunda persecución. Ya es de noche y al cabo de media hora empiezo a ver las luces a lo lejos. Aumento el ritmo pero no consigo cazarles. Paso a algún cadáver que va soltando el pelotón y eso me anima, pero después de dos horas veo que va a ser inútil. Replanteo la situación, se me pasa por la cabeza abandonar, estoy más cerca de Paris que de acabar, pero rápidamente repaso mis objetivos en esta prueba.  Primero acabar y tenerla en mi curriculum  y segundo llegar entre los 20 primeros.
Bueno el segundo objetivo ya es imposible conseguirlo pero el primero está claro que sí.  Cambio el chip y desde ese momento me pongo en modo turismo. Me he vaciado casi por completo y me cuesta horrores ir a 30 kms por hora. De hecho me pasa algún participante de los que anteriormente había adelantado. Está claro acuso un pajaron de cuidado.  Todo mi afán es comer y beber no sólo para recuperar todo lo perdido si no para poder llegar en buenas condiciones a Paris y tener una recuperación rápida.

Me uno a un americano que rueda bastante rápido y nos vamos dando relevos. Cuando llegamos al tercer control nos cantan que el pelotón nos sacar 16 minutos.  Uffff, inalcanzables más cuando ya me he quedado vacío y me cuesta hasta seguir el ritmo del americano. Sé que no va a ser nada fácil recuperar el glucógeno y seguir dando pedales. Cómo y bebo lo que puedo e intento no cebarme mucho.
Seguimos a buen ritmo pero ya sin estrés. En una bajada pierdo un bidón y me doy la vuelta para recogerlo. El americano sigue y ya no nos volvemos a ver. Rodando por la Bretaña se pone a llover fuerte y Brest me recibe con una densa niebla.

Mitad de camino, Me alimento bien parando a comer y beber.  Me tomo mi tiempo.  La media nos es mala pero totalmente insuficiente para lo que yo tenía planeado con lo cual sigo camino lentamente y sólo,  cruzándome ya con bastantes participantes que siguen hacia Brest.

El viaje de retorno lo recuerdo maravillado por el paisaje y por las gentes que no paran de animar. Siempre sólo pero disfrutando a mi ritmo que sin ser fuerte es constante y con el ojo puesto a cualquier mensaje que me mandase mi cuerpo de pájara. No quería volver a pasar por lo mismo. La idea es comer y beber para seguir recuperando y para poder rodar a un ritmo cómodo.

Los controles se suceden y cae la noche de nuevo. La temperatura baja y me cae un chaparrón de los buenos. Aquí es donde me crucé con gran cantidad de participantes. Muchos se refugiaban de la lluvia bajo los árboles pero una vez mojado para mí no tenía sentido parar. Tomo precauciones en las bajadas y aprieto en las subidas para entrar en calor. La PBP es un continuo rompepiernas con grandes repechos pero sin puertos. Bastante viento en contra.  Para cuando ya estaba casi seco, nos vuelve a caer otro chaparrón.  A esas alturas las 4:00 am de la segunda noche me había atado a dos alemanes que prometían bastante.  El pinchazo de uno de ellos y el acusado sueño de otro me hacen ver que más que ayudar me van a retrasar pero prefiero compañía y la media sigue bajando.  A estas alturas y desde que puse el modo turista tuve claro que me daba igual llegar el 200 cómo el 300.  Quería disfrutar de la prueba. Incluso barajé la posibilidad de esperar a los Manolos, Angel y Mario que venían a unas 20 horas detrás y hacer la prueba con ellos.

Sigo atravesando controles y en el último antes de Paris, a 500 metros pincho la rueda delantera.  Pues nada a cambiar en el control.  Un familiar de algún participante Español me reconoce y empieza a relatar mi curriculum.  A todo esto anda cerca el Coordinador del control y tras agenciarse un traductor y un cámara me dice que si me puede hacer una entrevista.Por supuesto, le dije,  y tras media hora de entrevista me había ganado unos buenos amigos.



Seguí camino a Paris. Tan sólo me quedan 65 km, imagine que en dos horas llegaría pero esto es la PBP y los contratiempos acechan.  A media hora más o menos de llegar, me quedo sin iluminación en un descampado. Ya era de noche y encima cerrada, lo cual me obliga a esperar a que pase algún participante para pegarme a él y que me meta por lo menos en la ciudad.  20 minutos después aparece un ciclista francés y me pego a su rueda. Al llegar a Saint ya todo iluminado le doy las gracias y tiro hacía el polideportivo,  final de trayecto.  Una veintena de personas aguardan la llegada de los participantes, aplausos y felicitaciones.

Un sentimiento de alegría me envuelve al ver mi primer objetivo cumplido, ya tengo en mi poder la prueba reina de la ultradistancia ciclista. He disfrutado mucho y también lo he pasado mal, pero ya está, otra prueba que recordar y deseando que pasen pronto cuatro años para volver.
Quiero agradecer y os dedico a todos esta PBP gracias a los que me habéis animado antes de la prueba, a los que lo habéis hecho durante y desde luego a todos los que me habéis animado después. Sin duda ese es mi triunfo, contar con tan buenos amigos en las aventuras que emprendo. Ese es el motor que mueve mis piernas.

6 Responses to “CUANDO LA APUESTA ES GRANDE...”

Gaizka "akele" dijo...

Eres un campeón. Enhorabuena por lo conseguido y por como lo has hecho. Ya sabes que para mi, eres un globero, el mayor, pero un globero.
Ánimo y por la siguiente!!!

ruth dijo...

Lo mejor es todo lo que has traído en tu cabeza.
Mil felicidades a todos los que os habéis puesto en la linea de salida

me alegro Fran de que allas disfrutado , esta era una de las pruebas que te faltaban en tu largo curriculum y como siempre disfrutando , , un habrazo makina

FRAN VACAS dijo...

Gracias Alfredo,
he disfrutado mucho y he venido encantado de Francia.

Cómo bien dices esta prueba es indispensable para un ultrafondista.

Saludos
Fran Vacas.

Loleta dijo...

Buenas Fran,
mira que he disfrutado leyendo esta crónica, has dejado algo de lado lo deportivo para sacar cosas de lo más profundo. Lo dicho, todo un placer ;). Por cierto… que si en estas condiciones ha sido así… el día que tengas un equipo de apoyo no quedará títere con cabeza a tu paso.
FELICIDADES, CAMPEÓN!!!
PD. Ruth, que eres más apañá que todas las cosas… que punto lo del pastel :D

Anónimo dijo...

Enhorabuena Fran, veo que has captado el espíritu de esta prueba, muy distinto a cualquier otra de larga distancia. Igualmente me alegro de que entiendas que la experienia y sobre todo el apoyo, en tu nivel, es indispensable para poder estar en los puestos de cabeza. Estoy convencido de que dentro de cuatro años verás la prueba de modo distinto y si ademas llevas apoyo......tendrás muchas posibilidades de estar arriba, incluso de disputar la victoria.

Un abrazo y buena ruta.

Félix Casado