BREVET DE 600 KM ALGETE

Tenía muchas ganas de volver a reencontrarme con las sensaciones que se tienen cuando se realiza un brevet.

Es volver a los comienzos, a lo autentico, donde  comienza todo, camaradería, esfuerzo, dolor, frío, sueño, cansancio pero sobre todo felicidad son sensaciones que siempre nos aportan esa pizca de sal que tanto necesitamos en nuestras ajetreadas vidas.

Ha sido un brevet muy especial y desde luego emotivo.
El reencuentro con amigos en la salida de Algete, sus felicitaciones, charlar brevemente con ellos, descubrir que cada vez somos más y mejor avenidos.

Para muchos era su primer 600 y se notaba en su estado de nervios, me he sentido reflejado en ellos cuando ya hace algún tiempo, yo también tuve que afrontar mi primer 600. He querido tranquilizarles  y transmitirles que todo saldría bien cómo ha si a sido.

Es distinta la forma de encarar ahora este brevet, lo he vivido desde un punto de vista más turístico, más relajado, probándome, divirtiéndome, mucho menos deportivo, y sobre todo sabedor de que lo pasaría muy bien.  Había ganas después del Récord.   Las salidas de 100 km están bien pero ya quería algo más de aventura y algo más de ultrafondo.

Me había creado muchas expectativas. El recorrido pasa por Ucero, donde se encuentra el Cañon del Río Lobos.  Sin duda un lugar con un encanto especial, ya lo sabían los Templarios cuando construyeron la ermita de San Bartolomé…

Han sido muchos fines de semana acampando en este cañón, haciendo espeleología. Muchas cervezas en el bar de la Puri, muchas horas bajo tierra en las entrañas del cañón. Llevaba ya más de 10 años sin ir por esa zona y la verdad es que subir la cuesta de la Galiana por primera vez en bici, ha sido algo muy especial para mí. 

Pero todas esas expectativas han sido superadas gracias a los miembros del Club ciclista Pueblo Nuevo y a algún personaje más.
Me tenían reservada una sorpresa que desde luego no me esperaba y que me ha llenado de emoción.
Me hicieron pasillo mis amigos!!!!!.

No pondré nada más que un Gracias ya que sobran las palabras.  Cuando queráis y donde necesitéis.

Salimos despacio y pronto descubrimos que no iba a ser un 600 fácil.  Viento fuerte y de cara.

Enseguida nos fuimos en solitario Manuel Morente y yo. Al llegar a Atienza nos confundimos y seguimos tieso de turismo.  Vamos unos 15 km más.  A la vuelta tras corregir nuestro error nos encontramos al grueso del pelotón avituallando en la fuente del pueblo de Atienza.

Pues nada nosotros a lo nuestro y hasta el Burgo de Osma, donde paramos a tomar un refresco. Entre tanto compartimos bajada con Rainieri compañero del Portillo y con Ricardo (el Indio), sin duda un experto brevetero, pero al final se quedaron un poco más rezagados.  

Sin duda llegar a las tantas de la mañana con los focos en las bicis es todo un espectáculo para los lugareños que no daban crédito a lo que veían.  Pero fue cuando les dijimos de dónde veníamos, a donde íbamos y que quedaban por llegar unos 30 compañeros… cuando empezaron a plantearse dejar de beber y fumar más, por esa noche. Imaginar, creo que nos tomaron por locos y no se lo acabaron de creer.

De cara a llegar al Cañon me aceleré un poco imponiendo un ritmo fuerte, lo que causó que Manolo me pidiese que aflojase más de una vez.


En fin una noche larga, me había levantado a las 5:30 el viernes para ir a trabajar y sin dormir a la brevet..., pero el amanecer no se hizo precisamente agradable recibiéndonos con una fuerte tormenta. Fuimos empapados muchas horas hasta que a media mañana del sábado empezamos a secarnos y calentarnos con el sol.

Manolo conseguía seguir mi rueda sin rechistar y he de comentar que no hablábamos mucho nada más que cuando parábamos a tomar algo, y desde luego para comentar nuestra mala suerte con el  arire, nos ha dado todo el rato de cara. Parecía de broma, 600 km y no nos ha ayudado en ningún momento.

En Gomara tuvimos que esperar más de media hora para poder sellar, ya que no había nada abierto, pero vamos que eran las 7:30 horas.. tampoco era tan temprano.

 Ha sido un viaje en el que he ido rodando más de cabeza y en el que he dejado trabajar a las piernas sin presión alguna. He disfrutado mucho, me he evadido, he recordado, he fantaseado, y puede que para Manolo no haya sido el mejor compañero con el que romper la monotonía de los km, pero él para mí sin duda, sí que ha sido un fiel compañero cómo siempre.

Al final nos plantamos en Algete a las 19:45 horas, 25:15 horas en total.  La velocidad de rodaje ha sido de 29.6 km/hora, lo que os da una idea de que hemos ido parando bastante. Puede que por eso no se nos haya hecho duro, a pesar de que estas cosas lo son y ha sido una aventura muy especial para recordar.


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