CRONICA

Crónica.

Cuando a uno se le cruza una idea en la cabeza y esa idea no deja de dar vueltas y vueltas, se convierte en obsesión y eso sólo puede conducirte por dos caminos, a mi modo de ver. El primero, exagerar esa idea para desecharla, mirando sólo lo negativo y costoso de semejante obsesión; y la segunda, empezar a materializarla en forma de sueño.

Con la premisa de : ” si se puede pensar, se puede hacer ” y tras unos cuantos posts en el foro del Aguaverde, Alex y yo nos pusimos manos a la obra para dar consistencia a lo que, a dos meses vista, sería una nueva prueba deportiva dentro del triatlón.

Hoy sabemos que se puede, que se ha conseguido y que es muy fácil bajar el crono a esta aventura, sólo hay que proponérselo, entrenarlo y llevar a cabo lo que para mi ha sido EL RETO DE MI VIDA.

Quiero empezar esta crónica, cómo no puede ser de otra manera, dando las gracias a todos los que la habéis hecho posible. ( Esperando que no se me olvide nadie.)
En primer lugar quiero dar las gracias a los sponsors :sin ellos dudo mucho que este reto se hubiese podido realizar, Marnaton, Aguaverde, Mulebar, Argon 18, Marathinez , Renta Corporación, Injinji, Ciclos Delicias y Tricycles, MUCHAS GRACIAS.
Gracias Sonny por lo que nos has dado. (mucho más que algunos sponsors).
Gracias a Yago, Santiago Sobrino Rodríguez, amigo de Alex ( y ahora mío también,) que se embarcó en esta aventura desde el principio y casi han estado hasta el final. Una asistencia fenomenal.
Gracias a Victor, dueño de Tricycles, cómo no le habíamos sacado bastante, le engañamos para que nos hiciera también de apoyo logístico, muchísimas gracias. Un gran profesional.
Gracias a Emilio Vacas, mi hermano, por su apoyo en esta aventura, ¡¡ que mal se lo he hecho pasar y que sustos le doy.!!
Gracias a Nacho, un nuevo amigo, él fue el primero en contactar en el anillo ciclista a los 3 ó 4 km de haberlo iniciado, no conociéndonos de nada, solo de los foros.
Gracias a Carlos Bocina....que te puedo decir Carlos, estoy empeñado contigo de por vida: lo que quieras y cuando quieras...
Gracias a Cuellar, te digo lo mismo que a Carlos.¡¡¡ cuanto bien me hicieron esas micro sesiones de descarga en la doble maratón.!!!
Gracias a Luis de Arriba y Paz por compartir esos últimos kms al trote conmigo y hacerme sentir especial.
Gracias a Trivo por esperar y acompañarnos un rato, ¡¡que bien!!.
Gracias a Zubí por tus ánimos, fotógrafo oficial....
Señor Akele Gaizka ¿¿¿ cómo te lo puedo agradecer....??? voy a encontrar muy pocos amigos cómo tu a lo largo de mi vida. Gracias por esa lección de humanidad. Un abrazo a Ritapelos.
Gracias Pablo Cabeza, mi entrenador, por este plan que diseñaste especialmente para nosotros y que tan bien me has sabido guiar, para que cómo tu me dijiste, “ no te hagas daño.”
Gracias Josef, sin ti esta aventura no hubiese sido ni mucho menos igual de buena.
Gracias Alejandro, sin duda el mejor compañero para afrontar este desafío. Haber que se nos ocurre para el próximo......
Gracias a Ruth, mi mujer. Ha sufrido más que nadie estos días, y los meses anteriores con los entrenos, sin ella esto si que no sería posible de ninguna de las maneras. Dicen que hay una cosa que mueve el mundo: el amor.
Muchas gracias a todos los que nos habéis seguido en esta aventura y habéis dejado mensajes en el blog oficial del reto, pues algunos si que nos llegaban. Para los que habéis dejado mensajes en los foros de triatlón y en el foro del Aguaverde, los hemos sentido y mucho y han dado fé de que esto no ha sido una locura de unos muchachos.

Iniciamos el viaje desde Madrid saliendo más o menos puntuales a eso de las 7:00 de la mañana el viernes día 12. Antes Akele había recogido a Alejandro y se pasaron después por mi casa. Akele fue conduciendo todo el rato la furgonetaza que llevábamos.
Viaje tranquilo hablando del bien y del mal pero con ganas de que todo llegase. Una vez en el hotel, con todo ya organizado, nos dirigimos a la meta de la Marnaton donde empezó la charla y el briefing y nos llevamos el primer susto: tendríamos que nadar 1 km más, porque debido a la fuerte tramontana, la organización se vio obligada a rediseñar el circuito y este transcurriría pegado a la orilla.
Cena en buena compañía, habiendo contactado con el tercer miembro del Desafío, Josef Ajram, (ídolo de masas), un paseo y a dormir, que mañana será duro.

Amanece y empezaron las carreras: prisas para desayunar, prisas en llevar las bicis a la meta, donde la organización nos había habilitado una carpa, prisas para encontrar algunas cosas que se nos pierden a última hora y prisas hasta para empezar a nadar. Sólo deciros que Alex y yo tuvimos que sprintar nada más salir al agua, ya que cuando se dio la salida de nuestro grupo, todavía no teníamos ni las gafas de nadar ni el gorro puestos.

La natación fue espectacular, un enclave precioso y con una visibilidad increíble, pero eso si, desde que empezamos con mucha ola y mucho viento. Al principio era un poco difícil orientarse pero enseguida encontré un grupillo que nadamos juntos prácticamente hasta los últimos metros. El grupo 2 se disgregó a la primera de cambio, yo no iba tirando de él (pero casi) y me sorprendió que antes del primer avituallamiento (2.500 metros) ya habíamos cazado a muchos del primer grupo que salieron 10´ antes que nosotros.
Las sensaciones buenísimas: sin agobios, ni golpes, disfrutando de la prueba hasta el punto donde se hacía pie, en el km 5.5 a partir de aquí , ya divisando la meta, la cosa se puso muy, muy seria. Me empezaron a pasar concursantes con gorros de todos los colores ; nos habían cazado los buenos nadadores y me costó mucho llegar a la orilla. Veía el fondo con las piedras y sabía que casi no avanzaba y cada vez que sacaba la cabeza para respirar tragaba agua además de ver muy poco por el al fuerte viento.
Una vez en la meta corrí cómo si se tratase en un IM para empezar la T1, y me acuerdo de esa sensación de pensar,... ¡¡pero que haces que no hay prisa....!!
Cuando estábamos a medio vestir Josef y yo, entró Alex y nos contó que la organización le había echo subir a la barca. Fue un momento duro: por un lado estaba mi alegría por haber terminado la parte anfibia de este reto y por el otro el gran palo y la cara de Alex que nos decía que estaba fuera del reto. Se hizo silencio durante unos segundos y me acuerdo que le dije – “ ¡¡¡ fuera!!!!!, coge la bici ahora mismo y pa lante esto no es nada”. Pero claro todo se ve de distinta forma en esos momentos y cuando uno no lo vive en primera persona, uno no sabe ni cómo reaccionar ante esa posibilidad Con lo que el día anterior habíamos estado bromeando sobre esto mismo.... En ese sentido la organización fue muy rigurosa, en según que casos, penalizando a los que simplemente estaban al final de su grupo y no sancionando a los que tiraban más de la cuenta y cazaban a los grupos de adelante. Simplemente parándolos se hubiesen evitado estas situaciones, aunque entiendo que no es taréa fácil y bantante bien salió la prueba para el estado de la mar.Después hablando con Mirentxu de la organización, me ha confesado que incluso tuvieron que rescatar a 3 kayaks...¡¡ imaginaros el estado de la mar.!!

Nos repusimos y avituallándonos empezamos a subir el puerto que tiene Cadaqués, creo recordad que unos 8 Km. Me acuerdo de la sensación de mareo que llevaba y el dolor de cabeza que no desaparecieron hasta tres horas más tarde.
Nos acompañaba Akele en estos 50 primeros Km y que se marcó una Marnaton increíble llegando en el puesto 50. Es un autentico delfín....

Sobre esta primera etapa quiero reflejar que, al llegar a una gasolinera, descubro que no tengo la cartera y entre nervios y busca que te busca en el coche de apoyo llamo a Ruth y le digo que me anule todas las tarjetas, que seguro que me la he dejado en Cadaqués en un banco cuando me ponía el neopreno con las prisas.
En fin de estas cosas sufrimos unas cuantas que, aunque son pequeñeces, comparado con lo que estábamos haciendo, turban bastante y desvían la concentración del objetivo del reto.
No se cuando pero empezando las grandes subidas por los muchísimos túneles de la A2. Empezó a llover y con fuerza y para cuando estábamos empapados, ponerse a granizar. Se pasaron momentos de autentico miedo atravesando los túneles poco iluminados y donde los camiones nos esquivaban a gran velocidad, además a estas alturas, no había contacto visual entre nosotros.(primero estaba Josef, luego yo y después Alex) pues había distancias de más de 10´ entre nosotros. Paramos y nos pusimos ropa y chubasqueros y ya colocamos todas las luces y chalecos de visibilidad que teníamos porque estaba muy oscuro (y eso que eran las 17:00 horas.)
Los kms pasaban a buen ritmo y las horas también y así llegamos, a eso de las 21:00 horas, a una gasolinera para cenar un buen entrecot.
Es ahí donde Josef nos indicó que seguramente no proseguiría con el reto a la mañana siguiente. Reconozco que para mi fue un gran palo.
A diez kms de Lleida, Josef decide montar en la furgo porque estaba cansado. Aquí descubro que no llevo el móvil (que por cierto todavía no me ha aparecido.)
Aunque pudiera parecer que la velocidad fue excesiva en algunos tramos al final llegamos a Lleida con dos horas de retraso sobre el horario previsto, teniendo dos horas menos para dormir, por lo que decidimos que saldríamos una hora más tarde , en vez de a las 6:00 sería a las 7:00 horas.
Fueron 14,20 horas para cubrir los 310 km, con la parada para cenar y 4 ó cinco paradas pequeñas para avituallarnos, lo que nos da una media de 22 km/hora, muy por debajo de las previsiones que teníamos. Dormimos 3 horas escasas.

Segundo día a las 7:00 horas estábamos dando pedales, poco antes, en la habitación le pregunté a Josef que si se animaba y me dijo que no, que le dolía todo y que suerte.
Me levanté genial, con buenísimas sensaciones las piernas, cómo si nada y con la actitud de tener agarrado al toro por los cuernos. Sabía que este día era crucial y que sería el más duro pero el descanso, aunque escaso, fue reparador y eso me daba alas. Había recorrido los duros puertos de Teruel en coche muchas veces y alguna vez me había imaginado subiéndolos en bici pero todos sabemos que cuando se va a lomos de la flaca las cosas cambian y parecen más fácil de lo que son en realidad.

A eso de las 11:00 de la mañana, en Mequinenza, después de atravesar el Río Limpio, subimos el primer puerto de 10 km, y arriba nada más coronar decido poner el pie en tierra, sabedor de que las cosas no marchaban., vi claramente que a la velocidad que llevábamos no había horas para conseguirlo ya que todavía no habíamos empezado lo más duro. Llevábamos 4 horas y 60 km con sólo un puerto, en llano no pasábamos de 24 km/h y subiendo a 8 km/h era imposible llegar antes de 72 horas. Fue el momento más duro con diferencia del segundo día.
A partir de este punto seguí solo, con la cabeza echa un mar de dudas. Alejandro en el coche de apoyo, apoyando y mis pensamientos en plena ebullición. Ya no tenía al toro agarrado por los cuernos y el viento siempre de cara me vapuleaba ( y no sabéis de que manera empecé a compararlo con el viento que sopla en Lanzarote que para mi en ese momento eran iguales) Luego en casa mirando las webs, ese día dieron 30 km/h. A las 14:30 horas estaba en Alcorisa en casa de mis suegros. Esos 91 km en solitario los vi como una crono donde aun habiendo subido la media seguía sin ver la segunda etapa ni de lejos. Me quedaban 290 km hasta Guadalajara. Puffff!!!!!, una ducha de agua fría, comida caliente y estaba otra vez encima de la bici. Creo que no llegó ni a la media hora esta parada. Las piernas estaban de maravilla pero la cabeza no se centraba y no paraba de dar vueltas a todo, no veía rampas, sólo la línea blanca de la carretera. Se que empecé a avituallarme fatal, comía poco, bebía menos, pero seguía a buen ritmo dando pedales. Me acuerdo de subir muchas cuestas importantes de las que en Madrid llamaríamos Cerro de San Pedro, cuesta de la radio, etc... y de encontrarme en mitad de un puerto, despertando en ese momento diciéndome a mi mismo..” afloja que esto es puerto” El cuenta marcaba en ese momento 15 km/h, buena velocidad que mantendría en las demás subidas y puertos restantes, me encontraba genial de piernas. A la bajada, en la Venta de la Pintada, Yago y Victor hicieron el cambio de todos los materiales que llevábamos en el coche y Yago se despidió para regresar a Barcelona donde trabaja. Comí algo, bebí y a dar pedales, así se fueron subiendo todos los puertos, a buen ritmo y con ganas. Me acuerdo que un poco antes de llegar a Caminreal, en una de las pocas bajadas, intenté sacar los pies de los pedales y ¡¡sorpresa.... no salían las puñeteras calas ¡!!, ¿¿¿¿y ahora que hago....????. Bueno, lo que cualquier triatleta, sacar los pies de los zapatos de ciclismo, bajar de la bici y comprobar que se habían casi fundido las calas con el pedal, ¿¿cómo puede ser.??... no lo sé, quizás porque en el último puerto de 10 km, al 5% sin ningún descanso, (se puede comprobar) no me senté y prácticamente lo hice de pie sobre los pedales. Indicativo de la buenas sensaciones que llevaba en las piernas y tengo el recuerdo de haber disfrutado un montón subiendo este puerto y de gustasme a mi mismo por pedalear con buenísima cadencia y ritmo sostenido, (he de deciros que movía el 42/23 de maravilla, cadencia final del reto 84 de media). Bueno pues los quité con la mano haciendo mucha fuerza, me volví a calzar los zapatos y a seguir,..esta vez si que iban. A estas alturas tenía problemas cada vez que quería meter el plato grande ya que me rozaba con el desviador y tenía que bajarme de la bici y mover el desviador para que entrase el plato. Todavía sigue igual, a ver si lo arreglo, que yo sin plato......

Desde Caminreal, quedaban 10 km hasta Monreal del Campo, soplando el viento a favor, ni que decir tiene que lo aproveché y el cuenta no bajaba de 40 km/hora.
En Monreal una larga parada donde Victor y Alex me convencieron para que en vez de dormir en Guadalajara durmiera en el Área 103, sabia y acertada propuesta. Me vestí de largo con todo lo que llevaba, porque sé cómo se las gasta esta región en cuanto se va el sol, le pedía a Víctor que me pusiese tubulares nuevos que llevábamos y cargué con otro, más las mini herramientas y la mini bomba, por si las moscas, llené el bidón y me despedí de Alex y Víctor. Nos vemos en Madrid!!!

En mi interior no tenía nada claro que pudiese llegar porque, aunque había subido la media bastante estaba la cosa justita ( hablamos de las 72 horas). Quedaban 140 Km hasta el área 103, y ya era de noche. Sabía que la media bajaría mucho ahora y eso me inquietaba, estaba bien pero preocupado, esperando al señor del mazo... en los mejores cálculos a esas alturas suponían 6 horas,¿¿¿cuanto más podía aguantar así??.
Desde Moreal a Molina de Aragón hay unos 50 km y tonto de mi sabía que una o dos gasolineras tenía en medio, bien, pues las ví y las pasé..¡¡¡ las dos cerradas y el bidón se acabó a los 30 km!!! Llegúe muerto a Molina, paré para cenar y avituallarme, en el bar que hay en la gasolinera del pueblo. Me acuerdo de la cara que pusieron los camareros que estaban a punto de cerrar y la pregunta que me hizo uno, en vez de que va a tomar, me dijo; ¿¿¿De donde viene usted??? (eran sudamericanos ) Larga pausa, una sonrisa y le contesté: -“ de Lleida”. Acto seguido le pedí dos coca-colas y un bocata grande de tortilla con jamón, a mitad del bocata otras dos coca-colas y luego al acabar otras dos coca-colas para llevar en la bici ( el sueño hacia acto de presencia). No pude llamar a casa para decir donde estaba porque en el bar no tenían teléfono y yo estaba incomunicado.
Emprendí marcha despacito hacia el área 103 ya con otro talante y con temperaturas bajísimas, ¡¡que frío!!! Tiritaba hasta la bici, los km pasaban y no sé que contaros: en que piensa uno en estas circunstancias, es todo muy distinto verlo ahora a toro pasado, ó imaginarlo cuando todavía estaba el reto por llegar, son largas horas en las que la cabeza es tu mayor aliado y tu mayor enemigo. Intenté llegar a un acuerdo conmigo mismo y centrarme solamente en dar pedales y evitar salirme de la carretera. Tenía iluminación, le había pedido a Alex su foco delantero y trasero y además había luna creciente, pero no veía una leche a pesar de los dos focos delanteros ( creo que las pilas estaban ya agotadas) las lentillas se ponían en huelga y querían salirse de los ojos.....las manos empezaban a dormirse fruto del manillar de cabra...Entre tanto veo como un coche viene de frente y que para y me grita: “ ¡¡¡¡ Vamos Vacas!!!! Ahora doy la vuelta”.Me quedo a cuadros sin saber que hacer y empiezo a ver todo esto subrealista total, lo flipo en colorines y claro en el pueblo de Anquela del Duque ( estaba a menos de 1 km y era una zona segura) me paro y sale Akele del coche, joderrrrrr ¡¡¡que alegría!!! Me hace parar y me indica que me siente en el asiento delantero del coche para a continuación agasajarme con galletas, acuarius, coca-cola, comida, y empezar a darme un suave masaje en los gemelos. En fin lo de menos en esos momentos fue la comida ni la bebida: fue el contacto humano con otra persona. De verdad no sabéis como reconforta y cuanto se lo agradecí y agradezco. Reset en cabeza, reset en piernas y además con luz, no sé a que velocidad rodaba pero Akele me dijo que había momentos llaneando de más de 40 km/hora. Parecía de día, Akele se mantenía a unos metros detrás de mi, con el coche alumbrándome el camino. Hasta Alcolea del Pinar, de maravilla, con otro pedazo de puerto que yo no recordaba, pero apenas nos cruzamos con cuatro coches.(Me dije: - ¿¿ y estos coches que pensarán al vernos...??)

Al coger la A2 hasta el Área 103 descubro que el firme está fatal y que los camiones parecen obuses cuando pasan a mi lado. Tengo miedo y mis reflejos no son buenos, es la primera vez que me he asustado tanto al ir en bici de noche y yo eso lo tengo más que entrenado, (cientos de horas de noche para ir a trabajar y cientos de graveras adelantándome) Esos 31 kms que quedaban se me hicieron eternos, parando varias veces, acusando el cansancio y el frío que hacía, más alguna que otra subidita maja.

Ya en el Área 103 Akele se había adelantado para reservar y pedir algo de cenar y gracias a esto fue todo rapidísimo: sobre las 03:30 estaba en la cama duchado y todo. Compartimos habitación y hablé largo y tendido con Ruth que me comentó todos vuestros ánimos y dormí bien apenas tres horas.
6:00 horas de la mañana día 3 del Desafío ¡¡ han tocado diana!!!. Me levanto cómo un resorte y cuando salgo del baño descubro que Akele ni se ha enterado,¡¡ menuda paliza debe de llevar el probre....!! Bajamos a desayunar y ya está en el restaurante mi hermano Emilio que me hará el avituallamiento a Madrid. Observo en su cara preocupación y le tranquilizo, pero en mi interior estaba algo asustado: 100 km de bici y 84 corriendo no estaban en los planes y menos con lo duro que había sido el día anterior.
Nos despedimos de Akele, que tiene que trabajar y se va tranquilo sabiendo que me deja en buenas manos (La noche anterior me dijo que hasta que no llegara alguien no me dejaba y que si no llegaba nadie me acompañaba hasta Madrid, gracias de nuevo.)

La suerte aparece, fuerte viento a favor, tan fuerte cómo el que había tenido en contra la jornada anterior, llevo un media muy buena pero lejos de ir apretando, simplemente me dejo llevar dando pedales poco a poco para activar las piernas porque hoy ha costado más levantarse y tengo miedo de que no aguanten hasta el final.
Al llegar a Guadalajara paro en la gasolinera y me cómo un sándwich de atún y dos cuñas de empanada con un té. Todavía llevo toda la ropa y voy pelado de frío. Seguimos y a la primera de cambio me cuelo en la R2 . Para cuando me doy cuenta han pasado más de 3 km, y me toca subirlos por el arcén ganándome unos cuantos pitidos de los coches que van arreando de lo lindo.... Cojo de nuevo la A2 y voy por la vía de servicio siempre que puedo. El tráfico es muy denso, claro, es temprano y lunes, que queremos. En una intersección hago un to tieso y me voy a Alcalá, pues eso me la atravesé enterita preguntando por la A2. Aquí mi hermano ni me vio, y me llamó preocupado al móvil que me había dejado. Le dije que tirase que ya saldría yo y que me esperase en alguna gasolinera hasta que pasase. A esas alturas lo único que quería era llegar y además cuanto antes. Al llegar a Canillejas, yo salí bien pero mi hermano tiró para adelante y tal y cómo estaba el tráfico le costo 20´ dar conmigo en el ya famoso Bar Torreno ( por lo menos para mi). Me cambié en el coche (cristales tintados) y salí a correr a eso de las 11:40.

Tercer sector:
Lo mismo que ocurre cuando se hace un Ironman pasó aquí: nada más soltar la bici sabes que lo vas a conseguir, estás cansado pero sabes que andando o trotando llegas aunque ni en mis mejores sueños entraba acabar la doble maratón cómo la acabé dadas las circunstancias, kms acumulados, falta de descanso, acontecimientos, improvisaciones mil ...... Tres o cuatro km después de haber empezado a correr dirección Las Cañas, veo que un ciclista en MTB viene a toda leche y me pregunta, “¿¿Vacas??,¿¿¿ eres Vacas??: segunda alegría en poco tiempo, sonrío y me dice – “ soy Nacho, del foro. Nos saludamos y seguimos trotando y de charleta. La verdad es que es cuando mejores sensaciones he llevado, ya tenía apoyo y del bueno. Nacho es un aspirante a triatleta que se ha apasionado un montón con este desafío y con el mundo del triatlón, me empezó a agasajar con todo lo que llevaba, agua, acuarius, frutos secos, etc.... y fui sobre todo bebiendo poco a poco. Le pedía algo de beber y él se adelantaba con la bici lo sacaba y me lo daba para que no parase, y claro lo que no paraba era de hablar con el. Poco después Zubí, que estába trabajando quiso acercarse para animar, me sacó una foto (que vale un premio publicher) y continuamos a buen ritmo, disfrutando y sintiendo todas las sensaciones del mundo a la vez...Nos encontramos de frente con Carlos Bocina, que se unió al desafío sobre las 14:20 horas cómo el a puesto en varios mensajes. Ni que decir tiene que en las alforjas de su MTB yo creo que llevaba hasta la prensa deportiva, porque tenía de todo.. y así en compañía de lo que he denominado los “Pacific Blue” fui escoltado por los caminos del anillo ciclista de Madrid. Al llegar a la altura de la Casa de Campo empiezo a notar el calor que hacía y voy de fuente en fuente metiendo la cabeza y mojándome la gorra y los brazos porque sudaba mucho pero con paso firme. . Entre tanto llegó otro “Pacific Blue” para unirse a lo que ya era una fiesta, Julio Cuellar, experimentado ultrafondista que aportaba a este reto toda su experiencia y me aconsejaba constantemente mientras, Nacho y Carlos hablaban con Ruth por el móvil para que pudiese ir actualizando los progresos en el blog y también de esa forma la tranquilizasen. Ella y los niños me esperarian a la altura de Campamento. No se describiros lo que sentí cuando llegamos y los encontré esperándome, pocas veces he sentido tanto amor y orgullo de lo que poseo, ellos son mi gran tesoro.

Me senté en un banco, bebí y Ruth me empezó a embadurnar las piernas con Trombocil y radiosalil, para que aguantasen lo que quedaba. Sabiamente Julio, siempre atento, aconsejó retirar tanta crema para que las piernas pudiesen transpirar algo.
Continué con fuerzas renovadas después de esos 5 minutos de relax donde Nacho sabiendo que me dejaba en buenas manos, se despidió. Gracias de nuevo Nacho.

Los kms pasaban y ya empezaba a acusar el cansancio y aunque los ánimos y la compañía eran de lujo, las piernas empezaban a flojear un poco y el cansancio general empezaba a ser patente. Hacía mucho calor y al paso por el Doce de Octubre la cosa no pintaba bien, cada bordillo, cada cambio de dirección me costaba ya. Estaba desangrándome de sudor, sudaba por las manos, piernas, la camiseta pesaba...( no daba a vasto a secarse) Ya en Villaverde Bajo me acuerdo de meter toda la cabeza debajo de una fuente y pensar para mi, “esto es muy duro”, sabía que podía andar que ahora ya estaba en tiempo pero tenía tantas ganas de acabar que me negaba a dejar de trotar.

Carlos y Cuellar no dejaban de apoyar y fotografiar, y empezaron las cuestas de Vallecas, puff!!! Unas cuestas que decidí subir andando a ritmo rápido. Poco antes Carlos había tenido un reventón en la rueda trasera, debido seguramente al calor teniendo que quitar alforjas y todo,¡¡¡ menudo lío!!. Seguimos Julio y yo, a veces trotando, a veces andando por esas cuestas; el anillo ciclista se acababa y de nuevo el equipo completo, no paraban de mimarme, plátanos, coca-colas y pistachos, ¡¡¡que ricos me sabían ¡!!, no comía otra cosa, estaba más o menos bien y el estomago fenomenal, no quería problemas con la caldera.....
Nos equivocamos dos veces en el anillo ciclista, lo que me enfadó mucho, pues cada equivocación me suponía un jarro de agua caliente en este caso( calculo que fue hacer 2 kms de más entre subir y dar la vuelta.)
A esas alturas creo que sobre el km 55 las piernas pesaban de lo lindo y le pedí a Julio que me las soltase un poco, dicho y hecho, me tumbé en un banco y Julio muy suavemente me relajó las piernas. Otra vez al lío, que esto se tiene que acabar ya. Recuerdo la conversación que mantuvo Julio con Trivo, que me esperaba en Arturo Soria, sobre a que hora calculaba Julio que llegaríamos, y que Julio no sabía muy bien, entendía que Julio ya adivinaba que no estaba pasando mis mejores momentos. Paré bebí y les dije: _”¿ cuanto queda del anillo?”. Carlos y Julio calcularon 10 km. Recuerdo lo que pensé: - “¡¡ madre mía: eso del carril y luego 20 km más por las calles de Madrid!!!.Cambié el chip derrotista, estaba K.O. y me propuse a estar O.K. Ya caía la tarde y no hacía tanto calor, y aceleré el paso, dio sus frutos esta actitud y estábamos bordeando la Peineta por las calles de Madrid, donde acusé un fuerte dolor en la tibia y para poder continuar trotando, Carlos y Julio entraron a un bar y pidieron unos cubitos de hielo. Me coloqué uno entre la tibia y el calcetín y desapareció el dolor, empezando la remontada de la doble maratón. Las piernas a estas alturas sólo iban pero eran tantas las ganas de acabar que no paraba de trotar. Me acuerdo la sincronización de los Pacific Blue en las calles de Madrid: encaramos la calle Alcalá por su lado derecho, donde hay menos semáforos y cada uno se colocaban en medio parando el tráfico para que yo subiese sin parar de trotar..todo un número. Me acuerdo que me encontraba fenomenal, ya era de noche y eso me animaba, en un abrir de ojos estábamos ya trotando por Arturo Soria, calle que conozco muy bien, ya que cumplí servicio militar en el cuartel de Infantería de Marina que hay al final de la calle. Eso me traía recuerdos de cuando corríamos por esta calle en formación y me dio por cantar interiormente los cánticos guerrilleros de infante: a estas alturas todo ayuda y hace sacar de nosotros lo mejor. Contactamos con Trivo, que nos estaba esperando, y nos acompañó, ofreciéndome de todo pero en especial su fuerza y sus ánimos, y continuamos hacia Plaza de Castilla donde nos esperaban Luis y Paz.
Aquí paré y le pedí a Julio que me soltase otra vez las piernas ya que aunque lo que quedaba era cuesta abajo, por el Paseo de la Castellana, a estas alturas dolía más bajar que subir, y tras un breve reposo y tomar un gel, encaramos todo el camino, hablamos mucho Luis y yo, me comentaba como estaban los foros y los ánimos que me mandaban. La verdad es que tengo muy buenos recuerdos de estos últimos kms disfrutando mucho, muy cansado pero saboreando el reto, comprobando cómo “mi escolta” seguía controlando el tráfico por las calles de Madrid para que llegase sin paradas, que a estas alturas fastidiaban ya de lo lindo.
Al llegar a la calle Atocha decido subir andando: es una calle muy empinada y ya no había prisa, ando deprisa pero disfrutando estos últimos minutos y al llegar a la altura del metro Antón Martín vuelvo a trotar para ahora para llegar sin parar a la tan ansiada Puerta del Sol donde me estaban esperando, Akele, Mercedes, Alejandro y Ruth: gran recibimiento, lágrimas, tranquilidad y algunas fotos, Desafío Conseguido, creo que me abracé a todos y les agradecí que estuviesen en este momento tan mágico.
Nos fuimos todos a tomar unas cervezas, Akele, Mercedes, Alejandro, Ruth, Carlos, Luis y Paz. Recibí muchas llamadas de amigos, felicitándome y que por ser lunes y tarde no podían estar celebrándolo con nosotros.

Me dieron una botella de sidra para abrirla cómo estaba planeado mientras preparábamos este reto, algo que ya quedaba muy lejos, dos meses atrás, meses de intenso trabajo, de muchas ilusiones, de constancia, de sacrificios, aprovechando la buena forma física después de haber disputado el Iroman de Lanzarote, cumpliendo a raja tabla el plan de entrenamientos tan bien diseñado por mi entrenador Portsea, y superando 7 km nadando, más de 800 km pedaleando y 84 km corriendo. Todo un sueño hecho realidad.

Seguro que se me olvida alguien a quien agradecer esta consecución y seguro que me quedo corto con mis agradecimientos a los que desde dentro o fuera habéis hecho posible el Desafío Tecama.
Ha sido labor de muchos y en concreto de tres personas que han demostrado tener el arrojo para afrontar algo que muchos tildaron de locura y delirios.

Alejandro Izquierdo.
Josef Ajram
Francisco Vacas.


Saludos.
Francisco Javier Vacas.

2 Responses to “CRONICA”

Alex dijo...

Impresionante crónica!!
De nuevo muchísimas felicidades!!

TriKer dijo...

ERES UN CRACK!

De nuevo enhorabuena!