Intento de Récord Mundial de 1.000 km Indoor
Llevo tres años detrás
de este intento y lo he dejado para el final por la complejidad que plantea.
Habiendo logrado batir
los récords mundiales de 1.000 km outdoor en el velódromo de Talavera de la
Reina y el de 1.000 km Road en San Martín de la Vega, tan sólo me quedaba enfrentarme
al que a la postre ha sido el reto más grande en mi carrera deportiva.
A pesar del resultado
que muchos pueden titular de fracaso, lo que yo os quiero contar es que
prácticamente hemos rozado la perfección. En este intento nos hemos dejado la
piel y cada uno ha dado lo mejor de sí mismo.
Ha sido sin duda el más
complejo de organizar. Siendo yo profesional de la logística y con la experiencia que he recogido de los
anteriores récords he volcado todos mis conocimientos para lograr conseguir
el mejor equipo de trabajo, con los que
he podido acometer esta gran empresa.
Para poder homologar un
récord mundial de ultrafondo hay que dirigirse a la Ultra Marathon Cycling Association.
Rellenar las peticiones de intento de récords y muchos papeles más… pagar las
tasas pertinentes y homologar los jueces
necesarios. En esta ocasión me han
acompañado siete jueces.
Se preparó personal
específico para las distintas tareas que se llevarían a cabo el día del récord.
Cuatro miembros
responsables del velódromo que se fueron alternando por si algo fallaba, tres
fisioterapeutas componían el equipo que me trató, cuatro miembros se encargaron
de dar difusión y de ir actualizando en las redes sociales las noticias según
se iban desarrollando. Otros tres se ocuparon de mi alimentación y de solventar
cualquier contratiempo que pudiese ocurrir. Un cronometrador profesional. Conté
también con la presencia de mi mecánico y dirigiéndolos a todos mi mujer
haciendo las labores de Jefe de Equipo.
En total contando a los
jueces, a los sponsors y colaboradores y a mí cómo raider, un total de 30 personas
trabajando por un objetivo común y en pos de la consecución de un nuevo récord
mundial.
Cuando se tiene el
compromiso y el respaldo de un equipo motivado las cosas son muy fáciles. Mi
trabajo sólo era dar pedales y disfrutar de mi sueño.
Nos juntamos todos el
sábado 17 de Noviembre a las 7:00 am para empezar a preparar todo. A las 8:00
horas una hora antes del comienzo del récord reuní a todo el equipo y en una
sala del velódromo tuvimos un briefing para repasar los últimos detalles.
Salimos 20 minutos después cómo un ejército dispuesto a librar nuestra
particular batalla.
Cuenta regresiva y a
dar pedales. Son instantes muy bonitos y por los que merece la pena haber
montado todo este follón.
Los minutos pasan
rápido y las primeras referencias son muy buenas. 1ª hora, media de velocidad 41,1km/hora, mucho mejor
de lo esperado y sin forzar, a mi 80%, segunda hora casi calcado y es entonces
en un mal movimiento al ponerme de pie para descansar espalda y cuello, cuando
sufrí una micro rotura en mi cuádriceps izquierdo. Si no lo habéis sufrido
nunca, no os podéis hacer una idea del dolor y la quemazón que supone.
Entré
cómo un rallo en el centro del velódromo y mi equipo me ayudó a bajar de la
bicicleta. Los físios me dijeron lo que había y yo insistí en que echasen
radiosalil para no sentir dolor. Volvía a rodar. Tras 10 minutos y a duras
penas, conseguía mantener el buen ritmo que llevaba anteriormente.
Había
momentos en los que no me dolía casi nada pero con la cabeza puesta ya en
buscar alternativas al récord mundial, viendo que se me escapaba de las piernas
y que estaba claro que la situación no iría a mejor.
Llegamos a las 100
millas y se consiguió establecer el record de España a las 04:06:10 horas. Con una
media de 39.5 km/hora. Mientras tanto las entradas en el box de fisioterapia se
hacía mucho más constantes llegando a estar cómo máximo una hora rodando.
Estuvimos
en tiempos de récords hasta las 8:20 horas donde nuestro primer objetivo cambió
y lo que perseguimos fue el de Récord de España de 1.000 km.
Las horas transcurrían
despacio y la velocidad que podía mantener era cada vez menor. A todo el dolor
de la pierna izquierda se sumó otro en la derecha por intentar pedalear más
fuerte con ella, llevándome a sufrir una tendinitis. Fue una de las decisiones
más difíciles que he tenido que tomar en mi vida deportiva.
A pesar de una
fuerte determinación, tras 2.449 vueltas y un tiempo de 20:26:00 horas y rodado
612 kms, puse el pie en tierra y dimos
por finalizado este intento de récord.
Tanto mi equipo cómo yo estamos muy
tranquilos, sabedores de que podemos conseguirlo, de que sabemos cómo hacerlo y
muy motivados para volver a intentarlo próximamente.
Han sido unos días llenos de ánimos, de
convivencia, de crear vínculos especiales que sé que perdurarán en el tiempo.
Ahora toca no mirar
atrás. Toca perder la forma física, toca volver a empaparse en sudor cuando
nadie me anima, cuando nadie me dice adelante, tu puedes… Volver a moldear mis
músculos, toca sentir frío, sentir calor, sed y volver a intentarlo, ilusionarme, pero esta vez sabiendo que cada
vez estoy mejor acompañado y que me he levantado para ser más fuerte.



























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